viernes, 20 de enero de 2012

Olvidado rey Gudú, de Ana María Matute

Olvidado rey Gudú es la novela más conocida de Ana María Matute y, de entre sus obras, la favorita de ella. Fue publicada en 1996 y ya se ha convertido en un clásico de la literatura en general, no sólo de los géneros donde puede ser ubicada.
La historia se sitúa en Olar, un condado europeo medieval que por medio de la guerra llega a ser margraviato y por la misma vía reino. Sus personajes parecieran ser de una especie parecida a la humana que pone la ambición por encima de todo. Igual matan al padre que al hermano para quitarlo de en medio y ocupar su puesto. Pero echando una mirada a la historia europea de la Edad Media puede verse que circulaba esa divisa.
El margrave Sikrosio, hijo y heredero del conde Olar, es un hombre sádico, cruel y profundamente ignorante, quizás el típico gobernante medieval, que no engendra en sus hijos más odio y ambición. El segundón, Volodioso, es quien más odia a su padre y no está conforme porque no será el heredero. Organiza una revuelta donde mata a su padre, a dos de sus hermanos y sólo deja vivo a un medio hermano suyo porque le profesa ciega lealtad.
Pero Volodioso tampoco está conforme con el titulo de margrave y eleva sus territorios a la categoría de reino. Valiéndose de la guerra, invade los territorios vecinos, da la peor de las muertes a los gobernantes y se apodera de ellos. A la par que conquista reinos también va dejando bastardos por todas partes y sembrando odio y terror.
Una de sus victimas, una chiquilla con una desbordada inteligencia de nombre Ardid, después de ver cómo Volodioso asesina a toda su familia, jura vengarse de la forma en que le sea posible. Acompañada de un hechicero, quizás el humano más adentrado en las artes oscuras, y de un trasgo, ambos muy leales a ella, consigue, aún siendo una niña, convertirse en la esposa del viejo y sanguinario rey Volodioso. Éste rápidamente se olvida de que se ha casado y sólo recuerda que tiene esposa cuando Ardid ya se ha convertido en una hermosa mujer.
De la unión surge un hijo, Gudú, quien Ardid decide que será el sucesor del Rey. Pero la cosa no es sencilla, Gudú tiene hermanos mayores, que aunque son bastardos han sido reconocidos por Volodioso y pueden heredar.  Ardid recurre a sus dos fieles amigos, el Trasgo y el Hechicero, para conseguir que su hijo y no otro se convierta en rey de Olar. Pero entre sus ambiciones también está la de hacer de su hijo un gobernante sin defectos, alejado de los sentimientos que puedan debilitarlo, y sus consejeros le dicen que sólo hay una forma: quitarle a Gudú la capacidad de amar.
Ardid no declina en sus planes aun sabiendo que su hijo no podrá amarla ni siquiera a ella. Gudú se convierte en un rey despiadado, hambriento de dominarlo todo y capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir sus a veces absurdos propósitos. Al no amar a nadie, no valora a sus más allegados y fieles y muchas veces no los comprende porque ellos sí pueden amar.
Si algún defecto tiene la novela, a mi juicio, es que Matute no nos ofrece una adecuada transición entre el joven y ambicioso Gudú y el viejo Rey que de la nada ha adquirido principios. Por lo demás la novela es  buena, aunque en una obra tan voluminosa siempre es fácil cometer algunos errores. Quien quiera atreverse con ella, son sólo 865 páginas con letra demasiado pequeña. 

Calificación: buena, regular, mala, infumable.

8 comentarios:

  1. Me encantó este libro que suele pasar desapercibido en los estantes de fantasía.
    Besos

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  2. Gracias, a mí también me gustó aunque tiene sus altibajos.

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  3. En principio no me atrae demasiado, pero está escrito por una gran autora...
    Besos

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