martes, 21 de febrero de 2012

El maravilloso país de los snergs, de Edward Wyke-Smith

Edward Wyke-Smith no dejó mucha producción literaria, en total escribió sólo ocho libros, y entre ellos destaca la famosa novela para niños El maravilloso país de los snergs, publicada en ingles en 1927 y traducida por primera vez al español quince años después, en 1942.
La novela no es nada del otro mundo, y se limita a gustar a los niños y a entretener un poco a los adultos, pero se edita con frecuencia y se lee no poco. La última edición en español es del 2006 y quien así lo desee puede hacerse con un ejemplar, que para entretener a los hijos pequeños seguro que servirá.
La historia transcurre en una misteriosa isla a la que no es fácil llegar. Allí una bondadosa dama inglesa tiene una colonia de niños al cuidado de su Sociedad para el Amparo de los Niños Sobrantes (bonita forma, eso sí, de decir huérfanos), también viven allí Van der Decken y su tripulación de náufragos holandeses, quienes no se sabe qué cosa comieron que les ha permitido vivir siglos y siglos sin envejecer. Por último habitan allí los snergs, unos personajillos que apenas superan el metro de estatura y que son bastante pacíficos cuando no se les amenaza con guerra.
Pero todos éstos viven en un extremo de la isla, del otro lado se encuentra una raza de seres de estatura normal, gobernados, al igual que los snergs, por un rey; la tía Meldrum, una bruja malvada pero experta cocinera; y Golithos, un ogro que deambula entre la frontera del bien y del mal y que por allí en alguna parte dejó el cerebro tirado.
La aventura comienza cuando Silvia y Joe, los más traviesos niños que habitan la isla, acompañados del no muy brillante snerg Gorbo, cruzan accidentalmente al otro extremo de la isla. Como el rey snerg no ha tenido la cortesía de enviar un embajador a su igual que vive cruzando el río y lo mismo le ha ocurrido a aquél, los dos se tienen por fieros enemigos.  El rey snerg, queriendo rescatar a los niños, cruza con su ejército el río y se hace acompañar por la tripulación de holandeses. Van preparados para la guerra antes que para cualquier otra cosa. Un pequeño malentendido puede desatar las hostilidades y la bruja Meldrum tiene la intención de lograr que así ocurra.
La fama de esta pequeña novela no se debe a que sea muy buena, lo que ocurre es que se le relaciona mucho con El hobbit. En la siguiente entrada me extenderé al respecto.

Calificación: buena, regular, mala, infumable.

sábado, 28 de enero de 2012

Graceling, de Kristin Cashore

Creo fue a finales del año 2009 cuando empecé a  ver en la red reseñas demasiado positivas de Graceling, obra de la norteamericana Kristin Cashore, en las cuales era comparada incluso con Harry Potter, y finalmente decidí leerme el libro. Me llevé una gran decepción desde el principio, ya que Graceling por donde se le mire es una mala novela.
Pero no es que yo esté en contra de las novelas románticas dirigidas a un publico adolescente, por el contrario, leo muchas con frecuencia, y reconozco que hay algunas de extraordinaria calidad, lo que ocurre en este caso es que Graceling es una novela sin calidad, la historia es mala y por si eso fuera poco tiene páginas de más.
La trama transcurre en los ficticios Siete Reinos, donde existen personas que tienen una gracia -de allí el titulo, por supuesto-, que puede ser algo extraordinario o un estorbo. Los agraciados son fácilmente identificables porque  sus ojos son de diferente color, y eso ayuda a que sean temidos. Katsa, la protagonista, tiene la gracia de poder matar con demasiada facilidad a quien ella quiera. Es sobrina de Randa, rey de Terramedia, y Su Majestad la utiliza para castigar a sus enemigos: Katsa es enviada por su tío allá donde esté alguien que se niegue a obedecer sus designios, con la orden de romperle unos cuantos huesos o de quitarle la vida, según amerite la falta de respeto al soberano.
En una ocasión en que Katsa acude a rescatar a un anciano que ha sido secuestrado y que está encerrado en el castillo de un rey, se encuentra con un misterioso y fuerte joven al que casi mata, y después descubre que se trata de un príncipe, de nombre Granemalion Verdeante y apodado Po.
Po es el nieto del anciano secuestrado y está empeñado en rescatarlo. También tiene una gracia, aunque no la que todos creen. Igual que Katsa, posee una sorprendente facilidad para romper huesos, pero a diferencia de ella no se deja llevar por sus impulsos y sólo la usa cuando le es muy necesario.  
Después de convivir por varios meses con Po, Karsa decide que es hora de enfrentar a su tío y decirle que ya no será más su asesina particular. A Randa la noticia no le agrada en absoluto, pero aunque está protegido por un ejército, sabe que su sobrina puede matarlo en cuestión de segundos, razón por la cual no se opone cuando ella decide marcharse.
Katsa y Po se dirigen al reino de Monmar para averiguar si el monarca de aquel país tiene algo que ver con el secuestro del abuelo de Po, pero al principio todo parece indicar que se equivocan, porque Leck, el rey, tiene fama de ser extremadamente bondadoso, al grado de ocuparse personalmente de los niños abandonados y de los animales heridos. Sospechar siquiera que tan noble rey sea capaz de mandar raptar a un anciano a todos les parece una descomunal locura, sólo que nadie se ha preguntado si las criaturas heridas que están bajo el cuidado de Leck ya lo estaban cuando llegaron a él.
Al llegar a Monmar, Katsa y Po se encuentran con un rey aterradoramente malvado, que disfruta más que nadie del dolor ajeno y que es prácticamente invencible porque puede hacer que lo ayuden y lo protejan incluso aquéllos que no lo conocen.
Al terminar la novela me quedó la total seguridad de que si uno de los personajes es responsable de su enorme éxito éste es sin duda Katsa, porque es una mujer fuerte, que se resiste a amar, y, al contrario de Bella de Crepúsculo, está más acostumbrada a salvar la vida del hombre que ama que a que él la salve a ella, porque sencillamente lo supera en fuerza y es mucho  más despiadada.
Pero la historia en sí es bastante mala y está pésimamente mal estructurada. Lo único aceptable que hace la autora es la creación del terrible villano Leck, pero después de nada sirve porque no le saca ningún provecho sino que lo desaparece con demasiada rapidez. Comparar esta novela con Harry Potter me parece una tremenda exageración, ni siquiera con Crepúsculo puede compararse.
Graceling es la primera entrega de una saga, según he leído, y desde luego que no pienso leer las demás novelas. 

Calificación: buena, regular, mala, infumable.

viernes, 20 de enero de 2012

Olvidado rey Gudú, de Ana María Matute

Olvidado rey Gudú es la novela más conocida de Ana María Matute y, de entre sus obras, la favorita de ella. Fue publicada en 1996 y ya se ha convertido en un clásico de la literatura en general, no sólo de los géneros donde puede ser ubicada.
La historia se sitúa en Olar, un condado europeo medieval que por medio de la guerra llega a ser margraviato y por la misma vía reino. Sus personajes parecieran ser de una especie parecida a la humana que pone la ambición por encima de todo. Igual matan al padre que al hermano para quitarlo de en medio y ocupar su puesto. Pero echando una mirada a la historia europea de la Edad Media puede verse que circulaba esa divisa.
El margrave Sikrosio, hijo y heredero del conde Olar, es un hombre sádico, cruel y profundamente ignorante, quizás el típico gobernante medieval, que no engendra en sus hijos más odio y ambición. El segundón, Volodioso, es quien más odia a su padre y no está conforme porque no será el heredero. Organiza una revuelta donde mata a su padre, a dos de sus hermanos y sólo deja vivo a un medio hermano suyo porque le profesa ciega lealtad.
Pero Volodioso tampoco está conforme con el titulo de margrave y eleva sus territorios a la categoría de reino. Valiéndose de la guerra, invade los territorios vecinos, da la peor de las muertes a los gobernantes y se apodera de ellos. A la par que conquista reinos también va dejando bastardos por todas partes y sembrando odio y terror.
Una de sus victimas, una chiquilla con una desbordada inteligencia de nombre Ardid, después de ver cómo Volodioso asesina a toda su familia, jura vengarse de la forma en que le sea posible. Acompañada de un hechicero, quizás el humano más adentrado en las artes oscuras, y de un trasgo, ambos muy leales a ella, consigue, aún siendo una niña, convertirse en la esposa del viejo y sanguinario rey Volodioso. Éste rápidamente se olvida de que se ha casado y sólo recuerda que tiene esposa cuando Ardid ya se ha convertido en una hermosa mujer.
De la unión surge un hijo, Gudú, quien Ardid decide que será el sucesor del Rey. Pero la cosa no es sencilla, Gudú tiene hermanos mayores, que aunque son bastardos han sido reconocidos por Volodioso y pueden heredar.  Ardid recurre a sus dos fieles amigos, el Trasgo y el Hechicero, para conseguir que su hijo y no otro se convierta en rey de Olar. Pero entre sus ambiciones también está la de hacer de su hijo un gobernante sin defectos, alejado de los sentimientos que puedan debilitarlo, y sus consejeros le dicen que sólo hay una forma: quitarle a Gudú la capacidad de amar.
Ardid no declina en sus planes aun sabiendo que su hijo no podrá amarla ni siquiera a ella. Gudú se convierte en un rey despiadado, hambriento de dominarlo todo y capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir sus a veces absurdos propósitos. Al no amar a nadie, no valora a sus más allegados y fieles y muchas veces no los comprende porque ellos sí pueden amar.
Si algún defecto tiene la novela, a mi juicio, es que Matute no nos ofrece una adecuada transición entre el joven y ambicioso Gudú y el viejo Rey que de la nada ha adquirido principios. Por lo demás la novela es  buena, aunque en una obra tan voluminosa siempre es fácil cometer algunos errores. Quien quiera atreverse con ella, son sólo 865 páginas con letra demasiado pequeña. 

Calificación: buena, regular, mala, infumable.

sábado, 7 de enero de 2012

Elric de Melniboné, de Michael Moorcock

Hace ya algún tiempo que empecé a leer Elric de Melniboné, el primero de los ocho libros que componen la historia del famoso emperador albino, y francamente desde el inicio me pareció un libro bastante deficiente, por ello lo dejé de lado y me dediqué a otras lecturas. Al pasar los meses, a ratos volvía a él y así continué hasta que terminé de leerlo. La impresión que tenía al principio cambió, aunque no tanto.
Pero muy cierto es que muchos lectores no comparten del todo mi opinión. Elric es un personaje con sobrada fama en el mundo de la literatura fantástica y ha cosechado lectores por todas partes, convirtiéndose quizás en la obra más famosa de su autor, Michael Moorcock.
La historia comienza en el imperio de Melniboné, la Isla del Dragón, siglos antes poderoso y con hambre de dominarlo todo, pero que ya ha entrado en una etapa de decadencia y de su antiguo esplendor sólo quedan los recuerdos. Tal cosa no agrada a los melniboneses, una raza orgullosa que añora los lejanos tiempos de poderío y dominación. Pero el emperador en turno, Elric VIII, es un hombre débil que requiere tomar pociones ya no para luchar sino para mantenerse de pie. Aunado a esa debilidad, Elric no tiene ninguna intención de salir a dominar el mundo, lo que desagrada a no pocos de sus súbditos.
Entre los inconformes está Yyrkoon, primo del emperador y primero en la línea de sucesión. Es un hombre ambicioso que odia a su primo y no ve el momento de poder matarlo para sustituirlo. Yyrkoon es temido como hechicero y como espadachín y, a diferencia del emperador, no requiere de poción alguna para mantenerse vivo, ventaja que usa para burlarse constantemente de Elric. Pero el emperador, aun conociendo todas las intenciones de su primo, y teniendo el poder para deshacerse de él, lo perdona porque cree que tiene derecho a pensar como piensa.
Yyrkoon no es tan piadoso y en la primera oportunidad que tiene trata de matar a su primo y de suplantarlo. Su poder y su habilidad son tales que Elric, no encontrando otra salida, se ve en la necesidad de venderse para encontrar la forma de vencerlo, aunque sabe que el trato que ha hecho tarde o temprano le acarreará el mayor de los sufrimientos.
Michael Moorcock nos ofrece en esta obra una historia lineal, se guarda el misterio y nos da acción pura que no desmerece, sin embargo es difícil decir que el libro es bueno. Quizás en la época de su publicación, 1973, era visto como una novela original, pero, aunque el argumento está bien concebido, la calidad literaria es poca, algunos diálogos son torpes e innecesarios y hacen la obra un tanto infantil.

Calificación: buena, regular, mala, infumable.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Portada de El león, la bruja y el ropero

Algunas veces pareciera que si un libro es famoso ya no necesita una portada muy buena, otras veces pareciera que si el libro es malo la portada tiene que ser acorde a él, y también se dan casos, aunque pocos, en que libros malos tienen portadas buenas, tal vez para recompensar en algo al lector por la estafa.
Pero hoy me he encontrado con una portada excelente de un libro bastante famoso del autor ingles C. S. Lewis, el primero en publicarse de Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el ropero. La edición es americana, más propiamente dicho de Chile, a cargo de la Editorial Andrés Bello.
En esta extraordinaria portada vemos al centro y sobre una escalinata a la Bruja, a uno de sus costados de perfil está Aslan, y al otro se encuentra su ejército de seres perversos.  

viernes, 9 de diciembre de 2011

El hobbit

Esta imagen sencillamente me encanta. Creo que es parte de la propaganda de las películas que veremos de El hobbit en uno y dos años. Como portada del libro de Tolkien habría sido excelente. El que comanda es el inconfundible Gandalf, y seguramente el que va justo detrás de él es Thorin II Escudo de Roble, después vemos a sus doce fieles escuderos y, por último, el pequeño saqueador, Bilbo, cabizbajo y meditabundo, extrañando su cómodo agujero, su té y su comida caliente. 

jueves, 8 de diciembre de 2011

Eragon y el éxito del emprendedor

Un día que el joven Eragon trata desesperadamente de cazar a un ciervo porque el invierno se acerca y no tendrá nada para comer, en otro lugar, la elfa Arya se bate con el malvado Durza, sirviente  del emperador Galbatorix, para evitar que le arrebate un huevo que está en su poder. Al ser derrotada, Arya logra desaparecer el huevo con su magia y lo envía muy lejos de allí, hasta donde está Eragon.
El huevo, al que Eragon creía una simple pero hermosa gema, resulta contener nada menos que una dragona. Y allí comienza la historia: la dragona nace, Eragon se convierte en su jinete y juntos de dedican a plantarle cara nada menos que al mismísimo emperador Galbatorix, quien tiene y pretende seguir teniendo a todos sus súbditos debajo del pie.
Lejos de las críticas que ha recibido Eragon, o de que sea buena, mala o pésima novela, es cuando menos muy interesante la historia por la cual llegó a tener tan desmedido éxito en las librerías. Es bien sabido que lo más difícil para un escritor no es escribir -como si eso fuera sencillo-, sino publicar. Y por ello llama mucho la atención el cómo Chistopher Paolini, el autor de Eragon, logró convertir su libro en una obra de culto.
Paolini empezó a escribir su novela fantástica a los 15 años. Dos años después la mostró a sus padres y ellos, que estaban probando suerte como editores, decidieron invertir en el libro de su hijo. Los Paolini revisaron en libro, lo corrigieron, diseñaron la portada y finalmente lo imprimieron. Pero todo mundo sabe lo que pasa cuando una persona imprime su propio libro: no pasa nada. Y no pasa nada porque un libro no se vende si no se exhibe en las librerías y si no hay  una promoción detrás de él. Allí es donde entró la tenacidad de Paolini. Se dedicó a viajar por los Estados Unidos para promocionar su libro. Llegó a tener 130 presentaciones en colegios, librerías y bibliotecas entre 2002 y 2003.
Es cierto que para hacer tal tarea hace falta invertir capital, pero más que eso, mucho valor. Paolini era un jovencito que apenas salía de la adolescencia. Es difícil que alguien decida invertir su dinero en comprar un libro que ha escrito un semi-niño. Él sin duda lo sabía y no se amedrentó. Si alguien se dedica a buscar en las biografías de escritores famosos tratando de encontrar a algún adolescente que se haya aventurado a viajar para promocionar él mismo su  libro, quizás sólo encuentre a uno: Paolini. 
Finalmente, aquellas presentaciones vestido a la manera medieval, haciendo tal vez para muchos el ridículo, le retribuyeron a Paolini una fama que ya quisieran muchos autores de cabello y barbas blancas. Eragon es el primer libro del ciclo El Legado, que se ha vendido como pan caliente en todo el mundo y que se seguirá vendiendo bien quizás durante bastante tiempo.
Muchos críticos dicen que Paolini no sólo es mal escritor, sino que es demasiado malo. Pero como vendedor y como emprendedor resultó ser, a fin de cuentas, extraordinariamente bueno.